A 30 años del Caracazo seguiremos batallando por el ser

 

Por: Lizkel Chacín 

Sin duda, el pueblo venezolano es otro desde aquel 27 de febrero de 1989, cuando desde Washington el Fondo Monetario Internacional (FMI) impuso su voluntad en nuestra Patria grande, con aquel inolvidable paquetazo para estrangular la economía. Y aunque se dice fácil, han transcurrido 30 años de aquel fatídico acontecimiento, los suficientes para  asumirnos soberanos e independientes. He ahí la gran diferencia.

Ahora, aunque existen los mismos actores tratando de jugar las mismas cartas calientes e impositivas, quizás con otras estrategias y en otras circunstancias, hoy en Venezuela tenemos conciencia crítica para identificar la mediática falsa, la burla canalla a la Constitución, a la institucionalidad, a nuestras decisiones democráticas. Sabemos quiénes son de sobra los enemigos a vencer, de sus perversas habilidades o más bien de sus posturas guerristas y voraces.

En buena parte nos favorecen cuando nos subestiman o ignoran, pues desconocen que ahora somos pueblo, un pueblo fortalecido con las armas del conocimiento, la madurez sociopolítica, capaz de interpretar el momento histórico que vivimos, capaces para desmontar el chantaje, la hipocresía y la traición. Somos un pueblo protagonista, construimos y seguiremos construyendo lo que somos, les guste más o menos a otros, construimos el ejemplo sin presión de ningún país en Latinoamérica y el mundo.

Aunque carezca contradictorio y aunque se intenten repetir sistemáticamente las mismas agresiones gringas en Venezuela con bloqueos, sanciones, guarimbas, guerras psicológicas, económica, tumbando o poniendo gobiernos absurdos y ficticios como el actual, gozamos de una fortaleza única e insuperable, histórica a lo interno y externo, no sólo por resistir sensiblemente hambre, enfermedad, pérdidas humanas, éxodo de familiares, xenofobia mundial, sino porque como pueblo estamos dando la batalla generacional más profunda, la del ser,  en Venezuela batallamos por ser independientes, libres, soberanos.

Se trata de una batalla compleja, nada fácil, cargada de victorias y derrotas. Es nuestra batalla, así lo decidimos y la única arma que puede seguir transformándola o detenerla, es el pueblo unido. Viva Venezuela, viva la Patria Bolivariana, viva lo que somos y lo que queremos ser.

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